"Te me has llevado"

La correspondencia del calor con el frío, es curiosa ¿no?

Supongamos, y bien suponemos que, yo, sujeto número 1/frío; puse las manos en tu cuello.
Tú, objeto-sujeto número 2/caliente, escrutaste mi mirada.
Yo, evidentemente, no era consciente de este último hecho.
Permanecía atento a la reacción, más correctamente no reacción de tu piel.

El frío que insuflaba la palma de mi mano a tu piel, parecía inexistente.
Ambos nos hallábamos fascinados.
Yo, atento al cosquilleo que vibraba desde mi mano derecha, posada en tu cuello, hasta mis entrañas. 
Tú, fijo en la sorpresa floreciente en mi mirada.

No te apartaste.
¿Fue ese el único momento en que me "quisiste"? 
¿Por qué no me besaste? ¿Por qué no te besé?

Yo anhelo tu piel.
¿No anhelas, tú, escrutar mi mirada?

A día de hoy ésta, se reduce a un borrón ambarino. 

Ahora sé que una persona puede robarte en menos de un segundo.

Te me has llevado.  

 30 de noviembre 2013

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