Día 7: Noches en vela

Debíamos estar preparados para el momento en el que lloviese, era de vital relevancia.
Para ello hacíamos turnos bajo la grieta, mientras el grupo dormía una persona debía quedarse despierta y contemplar el exterior, por si daba la casualidad de que en el caso de que Dios no hubiese huido de este mundo atroz, fuese capaz de darnos una tregua. La lluvia y las escasas aguas subterráneas eran nuestras últimas fuentes de agua potable. Necesitábamos una tormenta para recoger agua y poder asearnos.  

Según la cuenta de Lena había pasado más de dos semanas sin que el todopoderoso nos ofreciese su salvación divina. Los suministros empezaban a escasear y más aún con nuestra llegada, si el agua se acababa solo tendríamos dos soluciones: repartirnos las gotas de la cueva “diez gotas” o renunciar a nuestras estables vidas huyendo de nuevo. Pero aún conservábamos la esperanza.

Esta noche me toca a mí la guardia, espero que la suerte que tuve algún día, si aún puedo usar esa palabra, esté presente. Todos están cansados, ha sido un día de mucho ajetreo, por lo que mi guardia empieza relativamente pronto. No me preocupa el pasar tanto tiempo sin una ocupación que me mantenga ocupado en sí. Tengo muchas cosas en la cabeza y creo que este será el momento perfecto para planteármelas.
He estado dibujando el rostro de Lena mientras duerme en el suelo, teniendo por seguro que me percataría del ruido de la lluvia. Miro de nuevo al exterior y tras fijarme en el color del cielo me doy cuenta de que quizás hayan pasado ya más de dos horas. Sigue sin llover y no puedo hacer nada, contemplo impotente el cielo, rogando que llueva aunque tan solo sea por diez minutos. De pronto mi cabeza vuelve a aquellas preguntas que había preparado para mi mismo: ¿Cómo llegó aquí Lena? ¿Lo hizo sola?, ¿Llegó el padre de Martha a encontrar un rayo de luz o se quitó la vida sin más?, ¿Dónde estarán mis padres? ¿Existirá ese maravilloso cielo que a día de hoy resulta tan tentador? ¿Estarán ellos allí?

Pero no consigo nada: ni respuestas, ni agua. Solo una mariposa que aletea cerca de la grieta.




2 comentarios:

  1. Es la primera vez que me paso pos este blog y esta historia me ha llamado la atención.
    Me pasare mas a menudo,quiero saber como continua :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. :D :D pues me alegra mucho esta nueva visita! :D :D
      por aquí te espero

      Más abajo tienes los anteriores ya publicados de esta misma historia :D :D
      Habrá nuevos de 4/5 días en 4/5 días :D

      Eliminar