"Te me has llevado"

La correspondencia del calor con el frío, es curiosa ¿no?

Supongamos, y bien suponemos que, yo, sujeto número 1/frío; puse las manos en tu cuello.
Tú, objeto-sujeto número 2/caliente, escrutaste mi mirada.
Yo, evidentemente, no era consciente de este último hecho.
Permanecía atento a la reacción, más correctamente no reacción de tu piel.

El frío que insuflaba la palma de mi mano a tu piel, parecía inexistente.
Ambos nos hallábamos fascinados.
Yo, atento al cosquilleo que vibraba desde mi mano derecha, posada en tu cuello, hasta mis entrañas. 
Tú, fijo en la sorpresa floreciente en mi mirada.

No te apartaste.
¿Fue ese el único momento en que me "quisiste"? 
¿Por qué no me besaste? ¿Por qué no te besé?

Yo anhelo tu piel.
¿No anhelas, tú, escrutar mi mirada?

A día de hoy ésta, se reduce a un borrón ambarino. 

Ahora sé que una persona puede robarte en menos de un segundo.

Te me has llevado.  

 30 de noviembre 2013

"Los vestigios del desafortunado enlace de nuestros cuerpos"

Humedezco el dedo índice con el persistente y delirante calor de tus labios.

Lo hago recorrer un largo y níveo camino.

Recuerdo la curvatura de tu espalda, lo recuerdo de una forma tan vívida.

Me asusta la posibilidad de que esta imagen se solape sobre cualquier otro recuerdo.


Si cierro los ojos, sigo viendo.
Veo tu espalda.
Beso tu espalda.

Me aferro a ti.
Tu piel. ¿Sabrá, a caso, Dios como huele tu piel?

Sólo el pensar en tu aroma es causa de delirio.
No me permito pensar en tus labios...
húmedos, calientes, fuente de vida.

Si pensase en tus labios de la forma en que lo hago en tu piel ¿Qué sería de mí?
Sería inefable morir embriagado por el olor de tu piel.
Pero, sólo conservo el recuerdo de ello.

Cada vez que te tenía. Cerca. Tan cerca.
Dentro de mí, algo gemía. Gemía por la desesperación de tenerte, por la posibilidad de perderte.
Así fue.

Te perdí.


30 de noviembre 2013

Un único corazón (FAN FICTION CdS)

(FAN FICTION CAZADORES DE SOMBRAS: LOS ORIGENES//SPOILERS ANGEL MECANICO Y PRINCIPE MECANICO)

Will no lograba entender a Tessa, era como una poesía, una poesía de compleja simbología que parecía jugar con su intelecto e impedir de tal forma su comprensión. Si pudiese llegar a entenderla -pensó- La recitaría de la forma en que se ha de recitar la poesía y así ella estaría siempre en mi memoria y cada vez que lo desease se arremolinaría en mi boca y permanecería allí, conmigo. Llegado el momento de amar, tras años fingiendo, dañando a quienes pretendían amarle para de esta forma salvarles de ser objeto de la maldición que a una edad temprana se cernió sobre él; una vez más Will se veía obligado a mentir, a ocultar sus sentimientos. Algo a lo que estaba acostumbrado sin embargo esta vez la farsa tenías tales proporciones que se abría paso en su pecho como una navaja, era el poder del amor desgarrador en sentidos opuestos. Poco antes de librarse de la maldición o más bien conocer que todo había sido un engaño “demoniaco” había llegado a atisbar el amor verdadero y como era necesario por aquel entonces hacerle huir con su indiferencia y maldad supuestamente innatas. Ahora el destino se ría de él con la reciente noticia de boda. Debería negar lo innegable, pretender aparentar que no la amaba, solo de esa forma podrían Tessa y Jem ser felices. Lo que con una mano le había sido devuelto con la otra le era robado mientras se escuchaba a lo lejos una fuerte risotada. Podrían ser felices…pero por poco tiempo -pareció hacerse recordar- el destino presentaba un juego burlesco en el que nadie podría ser feliz de la forma en que todos quisieran. Si tuviese la opción de morir por él no lo dudaría ni un segundo. A lo que con certeza añadió a su monologo interior -Sé que en el momento en que muera mi Parabatai con él morirá parte de mí. Ojalá fuese yo, y de tal forma mi muerte sirviese para la felicidad de ambos. Miró al cielo grisáceo e impregnado del olor cargado del Támesis y suplicó para sus adentros –Dios, Dioses, Moira o Physis  si es que acoso existís y tenéis piedad no permitías que Jem sepa lo que yo siento y que en su temprana muerte lo único que experimente sea un intenso beso. Magnus Bane -Pensó- Solo él será capaz de evitar que mi imprudente inconsciente acabe estropeándolo todo.  El brujo seguía viviendo en la casa de Camille, esperando quizás a la que un día amó. La debilidad por el deseo amoroso era lo único en lo que se le podía considerar imprudente, se podría decir que este era su talón de Aquiles. Pero lo que sentía por Will era algo extraño, aún más fuerte que ese amor desenfrenado; sentía una necesidad innata de protegerle. De proteger a ese joven hosco, romántico y desesperado que en su forma desesperada de amar tanto le recordaba a él. -Pasa, Will- articuló Magnus Bane- Espero que tu visita sea breve.  Con ese deje irónico éste intentaba bloquear sus sentimientos con la intención de no verse atado a nadie, verse atado a alguien sabiendo que tu vida no tendrá fin es poco menos irresponsable. Magnus tenía un mantra bastante claro: “Satisfacer su deseo interno sin llegar a depender emocionalmente de nadie”. Pero por dentro no podía negar que necesitaba protegerle, protegerle de sí mismo. Tal como evidenciaba la sonrisa de medio lado y el resoplido que acompañaron el ruido de la puerta al cerrarse a sus espaldas. -No me puedes pedir esto Will, no me puedes pedir que lleve a cabo un hechizo que invierta tus sentimiento por Tessa, ni siquiera deberías dibujarte una runa que evite que de forma desintencionada reveles a Tessa que aún la sigues amando, o que descubras el que tú mismo consideras tu terrible secreto a tu inocente y bondadoso Parabatai.  No crees Will que ha llegado el momento de que se lo confieses a Jem. No permitas que muera sin saberlo, aunque no lo creas nunca te perdonarás si no lo haces. El gesto de Will se truncó con ese verbo “morir”, el joven seguía sin asumir la temprana muerte de su compañero de batalla, la mitad de su corazón. Tenía claro que su corazón ya no le pertenecía, su corazón estaba en manos de Tessa y del prometido de ésta, Jem, quién sin Yin Fen a su disposición acabaría muriendo y en el caso de que hallasen nuevas reservas su vida no duraría demasiados años. En ese momento Will fue consciente de lo que estaba ocurriendo. -Jem va a morir- dijo en un tono resignado. Magnus se quedó petrificado, su gesto tomó la perfecta quietud y belleza que muchos poetas habían creído representada en el arte griego. El joven Will Herondale, acababa de admitir lo que durante largo tiempo había negado, que su parabatai iba a morir como desde un principio supo pero acabo ignorando. Will se puso en pie de golpe, con su oscuro cabello ligeramente rizado en la cabellera.  –Como he podido estar tan ciego. Jem siempre ha dado la vida por mí y yo sin embargo desde un principio acepté ser su parabatai evidenciando que iba a morir y ahora tengo la desfachatez de venir aquí y exigir una cura a ese dolor que nace en mi corazón, mi corazón ha de pertenecer a Jem, en su totalidad – se dijo para sí mismo, mientras el brujo presenciaba la escena desde su sillón de llamativos grabados poco acorde con el resto del salón. Will se quedó quieto, mirando a Magnus, con la boca entreabierta a punto de preguntarle algo, alargando el proceso comunicativo amortiguado por la sonora cadencia de la lluvia en la ventana. Se giró entonces y caminó hacia la puerta, Magnus le siguió y antes de que Will dejase atrás dicha conversación y con ella todos los sentimientos encontrados hacia Tessa, le aconsejó desde la distancia: -Will no permitas que nadie te diga que es lo correcto, solo tu corazón puede aportar la luz necesaria para ver cuál es el camino a seguir. Will escuchaba bajo la intensa lluvia, perplejo y atento hasta la última palabra que cerró la herida, al menos de forma temporal.
FIN

She was american (8)

2 Días y 2 horas

-Una raya Lola ¿Me estás tomando el pelo? ¿Estás gilipollas? ¡Tira esa puta mierda ahora mismo!
-Vete y déjame tranquila, vete a meterte entre las piernas de la americanita-
-Que te deje, te lo voy a pedir una segunda vez, sin alzar la voz.
-¡Que te vayas a la puta mierda!, con la puta americana y me dejes a mí hacer mi vida de una vez, joder.
-Lola, eres mi amiga, no puedo permitírtelo.
-Que nos liásemos una noche y que al día siguiente me dieses plantón no significa que tengas que cuidarme día y noche.  
-...
-Recuerdas que estuviste un mes sin hablarme y después volviste e intentaste bloquear mis sentimientos con una falsa amistad. Lo jodiste todo en su momento, fuiste tú quien empezó y después...
-Fue un puto error, pero es cosa del pasado.
-Cosa del pasado era nuestra amistad, vete, no te lo voy a  repetir,quiero estar sola.

Me fui, la dejé en plena acción, se metió la raya, y antes de que saliera de la habitación de aquella casa inundada de botellas y humo, de diferentes clases, miré atrás por última vez: Vi sus ojos enrojecidos como se clavaban en los míos, vi como tramaba algo en mi contra, vi que aquella era la verdadera Lola. Había salido a la luz, una Lola que más que persona era  un monstruo de afiladas garras motivada por los celos y la inseguridad. No podía dejar que se metiese nada más. Desvié la mirada hacia el exterior de la habitación y cuando sentí que sus ojos pasaban de posarse en mi espalda a la bandeja de metal que utilizaba como soporte retrocedí velozmente y me abalancé sobre ella, tiré la coca al suelo y la inmovilicé con las piernas, con la mano derecha la cogí de la barbilla; sus ojos se quedaron fijos en mí, llenos de rabia pero a la vez carentes de fuerza, su voz sin embargo aún la conservaba -¡Quítate, puto gilipollas!
-Aquí la única gilipollas eres tú, ¡Estás loca! ¿Qué quieres acabar, muerta, como el puto  drogadicto de tu padre? ¿Es eso lo que quieres?
Su mirada llena de rabia e ira se deshizo en pesadas lágrimas, en lágrimas contenidas, de sabor agridulce.
-Déjame- suplicó en un sollozo.
-No, hasta que me jures que no lo volverás hacer, si te vuelvo a pillar, seré yo quién te mate y no esa puta mierda.
-...

Pareció calmarse, se relajó y dejó su propio cuerpo tendido en la cama, mientras tanto yo seguía arrodillado en sus caderas, vi un destello de luz en su mirada, un atisbo de esperanza... se incorporó sobre si misma, y fue ella quien esta vez sostuvo mi barbilla, y entonces me besó, hacía meses que no sucedía esto, me veía en la obligación de no apartarme, Lola no había sido capaz de encontrar otra solución, necesitaba salir del hoyo una vez más y necesitaba de mí, de mi cuerpo, de mis labios. Me desabrochó la camisa, necesito de ti, eres mi droga -dijo. Una vez me hubo sacado la camisa, siguió besándome y  todo su cólera previo se vio transformado en pasión. Yo permanecí inmóvil  dejándome besar pero sin sentir nada en realidad. Me sentía la medicina de un desequilibrado, en este caso desequilibrada. 

No oí la voz que llamaba al otro lado de la puerta, no reconocí su cadencia, la puerta se abrió y ante nosotros apareció ella, la americanita. Solo pude oír -¿Nico? antes de que ella rompiese a llorar abrumada por la escena que acababa de presenciar. Cuando conseguí zafarme de Lola, ella ya había desaparecido.      






She was american (7)

2 Días y 4 horas
Fui a casa de Lola a buscarla, ella estaba preparada, en cambio Lola no. Algo que de alguna forma me ayudó a que Lola accediera a ir más tarde por su parte. La dije que quería enseñarla donde solía componer mis canciones,antes de la fiesta. Lola aceptó con un "vale" seco y almidonado, sin embargo enseguida fue disimulado por sus ganas de dar que hablar esa misma noche, se había propuesto hacérselo pasar mal a su ex y si algo se la daba bien a Lola era hacer polvo a una persona.

Una vez fuera de la casa, dejamos atrás la timidez, empezábamos a ser conscientes de que nos quedaba poco tiempo juntos y solo había una forma de no apenarse, vivirlo intensamente.


La llevé a mi lugar secreto, estaba cerca de mi casa, era una explanada que daba al río. Desde pequeño había ido allí a componer mi música, casi nunca había nadie por allí dado que estaba vallado y se había edificado tras de sí; por lo que pocos recordaban ya su existencia. La noche empezaba a caer y con ella empezaba a refrescar.


Saqué de mi mochila una manta y el regalo, y después desenfundé la guitarra. La había dicho que cerrase los ojos para que tuviese tiempo de colocar todo y sacar la guitarra del lugar donde la había escondido hacía alrededor de una hora. Cuando abrió los ojos enmudeció, sonrió tontamente y me dijo que me quería, estaba muy emocionada y me contó que nunca nadie la había preparado algo tan especial por su cumpleaños. 

-Y la guitarra- me interrogó y yo la respondí tontamente en inglés 
-Para tocarla.
 La conté rápidamente todo lo que significaba para mí aquel lugar y la anécdota de que Lola y yo, cuando teníamos ocho años, nos escapamos una tarde allí con la intención de no volver.

Y entonces llegó el momento en el que tenía la oportunidad de mostrarla todo lo que s
ignificaba para mí, nunca antes me había decidido a cantar frente a nadie; pero mirándola a los ojos me sentía fuerte como para hacerlo. Afiné la guitarra y empecé a cantar acapella "American" de Lana del Rey, enfatizando ciertas frases:
You make me crazy, you make me wild (Tú me haces alocado, me haces ser salvaje) 
Just like a baby, spin me 'round like a child (Solo como un crío, hazme dar vueltas como un niño) 
Your skin so golden brown
Be young, be dope, be proud (Sé joven, sé alocada, sé orgullosa)
Like an American

Me calló posando su dedo índice en mis labios, estaba nerviosa y excitada, seguí tocando la guitarra y ella tomó las riendas sobre la canción:
Oh, oh, oh oh oh ... Oh, oh, oh oh oh
Everybody wants to go fast, but they can't compare
  (Todos quieren ir rápido, pero ellos no son comparables)
I don't really want the rest, only you can take me there (Yo en realidad no quiero al resto, solo tú puedes hacerme llegar allí)
Seguimos cantando, vislumbré una lágrima en sus ojos marrones, la canción llegaba a su fin, pero yo seguía tocando la guitarra y ella finalizó con un "i love him, i love him, i love him, i love him"al más puro estilo de Lana del Rey mirándome una vez más con aquella mirada que tantas cosas me hacía descubrir. Unió el final de su estrofa con mis labios y mientras la noche caía sobre nosotros el paraíso enfatizaba su significado en lo respectivo a nuestros sentimientos encontrados.



CONTINUARÁ, MUY PRONTO

She was american (6)

2 Días y 8 horas
No pude concentrarme en todo el día, recordaba el calor de su cuerpo, recordaba la suavidad de sus labios, recordaba sus brazos aferrándose a mi y sobre todo recordaba su ojos, recordaba la manera en que solían mirarme desde el primer día. Aproveché a leer las rimas de Bécquer, pareció ser lo único factible. Entre ellas  encontré algo que me sorprendió y decía así:
“El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada.”

Comprendí que ese beso sincero y tardío de por la mañana no había sido nuestro primer beso.
Lo estuve pensando toda la tarde, luego empecé a idear algo para aquella noche. Lo primero fue esa frase, pero todavía me quedaban más cosas por pensar.

Llamé a Lola, me contó los fragmentos desordenados de la noche anterior, a los cuales no presté demasiada atención. Fue una conversación extraña, tensa, metalizada por palabras que dejamos atrás hace ya mucho tiempo. La pregunté si pasaba algo y respondió que no, pero no estaba del todo seguro, nos despedimos con un a las once donde siempre. Sí, a las once. Parecía triste, decepcionada, lastimada, rota a la vez que dura y reiterativa.
+

Me di una ducha, una vez más estaba solo en casa, aproveché para poner a Lana del Rey en el equipo de música y dejando la puerta del baño abierta poder escucharla mientras me duchaba. Cuando el disco llegó a "American" me vino una idea bastante cliché pero una buena idea. Ya sabía la parte fuerte de mi regalo, a lo que incluiría una caja en la que ella encontrase un dibujo que la hice hoy por la mañana, unas cuantas citas que había descubierto durante su estancia en casa de Lola y mi libro favorito "20 poemas de amor y una canción desesperada" de Neruda. Aún así seguía erróneamente olvidándome de que todo lo que construyésemos en lo poco que nos quedaba se derruiría como un castillo de arena en la playa, la ola que suponía la cuenta atrás se llevaría con ella todo, besos, palabras e incluso recuerdos que se aferrarían con uñas y dientes a la arena de esa playa que ahora era nuestro paraíso.


CONTINUARÁ, MUY PRONTO

Mejores lecturas de 2012

                                    

1. Un beso en París


“¡Te compré un libro de poesía romántica! "Te amo como se aman ciertas cosas oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma.”
Pestañeo sin saber de qué habla.
-Neruda. Te marqué la estrofa. Dios -gruñe-, ¿Por qué no lo abriste?



-El cinturón. ¿Sería raro si…?
Me alegro de que no pueda ver lo roja que me he puesto. 
-Claro que no.
 Y oigo el sonido del cuero deslizándose contra la ropa al quitarse el cinturón. Lo deja con delicadeza en el suelo de madera.
-Eh... -dice-. ¿Sería muy raro si...?
-Sí
-Oh, venga ya. No hablaba de los pantalones, me refería a taparme con la manta. Este airecito es terrible.




2. El nombre del viento


—Deoch, mi corazón es más duro que el cristal. Cuando ella lo golpee, comprobará que es fuerte como el latón al hierro, o como una mezcla de oro y adamante. No creas que no soy consciente, que soy como un ciervo asustado que se queda paralizado al oír las cornetas de los cazadores. Es ella quien debería andarse con cuidado, porque cuando lo golpee, mi corazón producirá un sonido tan hermoso y tan claro que la hará venir hacia mí volando. (Página 560)


3. Noches de tormenta



-No sé como ni por qué ha ocurrido, pero creo que estaba escrito que yo debía venir aquí -dijo él-.Para conocerte. Durante años he echado de menos algo en mi vida, pero no sabia qué era. Y ahora lo sé. 
Ella cerró los ojos. 
-Yo también -susurró. 
Él le besó el pelo y luego apoyó la mejilla en su cabeza. 

Adrienne se obligo a sonreír. 

-¿Me echarás de menos? 
-Cada instante de mi vida.




A veces ese tipo de amor llega a destiempo cuando ya alguien nos acompaña
pero el corazón no sabe de tiempos solo marca latidos y nos avisa que es amor.


(Página 139-140)

4. Lo que esconde tu nombre



-¿Crees que está todo planeado, que las cosas no ocurren porque sí?
-No, no lo creo, era una manera de hablar. Somos nosotros los que vamos uniendo esto con aquello para darle un sentido bonito, pero en el fondo todo es salvaje y brutal. 


5. R y Julie



Me imagino que mis células necróticas rechazan su letargo, se inflan y se iluminan como la Navidad en mi oscuro seno. ¿Me lo estoy imaginando todo como la embriaguez de la cerveza? ¿Es un placebo? ¿Una ilusión optimista? En cualquier caso, siento que el encefalograma de mi vida se altera, formando montañas y valle con los latidos de mi corazón. (Página 71)

La aprieto contra mí. Quiero ser parte de ella. No solo entrar dentro de ella, sino también envolverla. Quiero que nuestras cajas torácicas se abran y nuestros corazones emigren y se fundan. Quiero que nuestras células se trencen como hilo viviente.(Página 36)

Aprecio mucho esos momentos. La sensación de las cosas al cobrar vida. Me monto en la escalera y asciendo como un alma que sube al cielo, el sueño almibarado de nuestra infancia, convertido ahora en una 
broma de mal gusto. (Página 20)



6. Bajo la misma estrella



Estoy enamorado de ti, y no me apetece privarme del sencillo placer de decir la verdad. Estoy enamorado de ti y sé que el amor es solo un grito en el vacío, que es inevitable el olvido, que estamos todos condenados y que llegará el día en que todos nuestros esfuerzos volverán al polvo. Y sé que el sol engullirá la única tierra que vamos a tener, y estoy enamorado de ti. (Página 152)

—No quiero hacerte algo así nunca —le dije.

 —Bueno, no me importaría,Hazel GraceSería un privilegio que me rompieras el corazón. 
(Página 172)
                                        .


7. After Dark



- ¿Sabes? Nuestra vida no se divide entre la luz y la oscuridad. No es tan simple. En medio hay una franja de sombras. Distinguir y comprender esos matices es signo de una inteligencia sana. Y conseguir una inteligencia sana requiere, a su modo, tiempo y esfuerzo. (Pag. 230)




8. Delirium


Amor, la más mortal de las cosas mortales. Te mata tanto cuando la tienes como cuando no la tienes.

Pero no es así exactamente.

Eres el que condena y el condenado. El verdugo, la cuchilla, el indulto de última hora, la respiración jadeante y el cielo tormentoso y el«gracias, gracias, gracias, Dios».Amor: te mata y te salva a la vez. (pág. 400)



9. Fahrenheit 451



Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos 'hechos' que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la impresión de que piensan, [...] de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian."

No sutilicemos con recuerdos acerca de los individuos. Olvidémoslos. Quemémoslo todo, absolutamente todo. El fuego es brillante y limpio. (...)


She was american (5)

2 Días y 16 horas
Nada más despertarme me encontré con su rostro, estaba despierta y me sonrió instantáneamente:
-Felicidades-dije
-Gracias-enunció con una sonrisa aún más amplia.

Entonces se acercó y me miró detenidamente a los ojos, nuestras miradas se hicieron una y cuando nuestras fosas nasales fueron una sola respiración, me besó, me beso suavemente y después con mayor firmeza, cerré los ojos y sentí tenerlo todo, sin pararme a pensar en que sólo quedaban algo menos de 3 días.

Cuando nuestros labios se desenredaron dijo:
-Debí hacerlo anoche.
-Debiste- respondí.
Y ambos nos echamos a reír, la volví a besar, nos quedamos quietos, muy quietos. Y entonces sonó el timbre, eran las ocho, por lo que debía de ser Lola. En contra de mi propia voluntad fui a abrir la puerta y si era Lola, una Lola sumamente despeinada y desaliñada, tenía el pelo enmarañado y uno de los tirantes colgaba sobre su hombro, Me echó una de sus sonrisas forzadas y entró sin más. Fue a mi habitación y se encontró a la americanita saliendo de la cama, entonces se giró hacia mí rápidamente con cara de sorpresa y  a su vez de llevar la razón y dijo con su naturalidad propia:
-¿Te la has tirado?. 
-¡No! solo hemos dormido juntos- respondí
-Si ya sé como dices.
Y mientras ella intentaba evitar una extraña risotada, por la situación supuse, y sin saber muy bien que hacer adoptó el papel de madre cogió a la americanita del brazo y dijo: Vámonos, hija, me has decepcionado, no volverás a ver a este mamarracho. Ella puso cara de no saber qué estaba pasando y antes de que saliese por la puerta la confesé que solo era una broma de Lola, la besé rápidamente y Lola todavía en su papel grito un -¡Por favor! sin poder aguantar la risa y después algo más seria dijo luego hablaré con usted caballerete. De los labios de ella interpreté un -Hasta la noche.



 CONTINUARÁ, MUY PRONTO

She was american (4)

3 Días 
La llevé a mi casa, mis padres estaban en uno de sus muchos viajes y yo era hijo único, la dije que no había nadie, la enseñé las habitaciones y la pregunté donde prefería dormir. Nada más ver mi cama, la abrió y se metió en ella, yo asumí que eso significaba que esa era su decisión, la propuse cambiar las sábanas pero dijo que no hacía falta, yo insistí pero ella insistió en que no era necesario, ahora vengo la dije y cogí el móvil para decirla a Lola que la americanita iba a dormir en mi casa, que cuando llegase pasase por aquí y así irían juntas a casa, tres horas después respondería con un escueto "ok".

Empezamos a hablar en inglés de nuevo:
-Le he mandado un mensaje a Lola para que cuando llegue pase a buscarte.
-Asintió con la cabeza en forma de aprobación-
-Bueno yo me voy a ir a la habitación de mis padres a dormir, si necesitas cualquier cosas estaré allí.

En castellano:
-No te vayas, duerme aquí...conmigo.-dijo con voz entrecortada
-¿Pero?
-Vamos, ven.

Me metí en la cama confuso tratando de no parecer nervioso, tratando de negar lo que era evidente, tratando de no parecer incluso agradecido por su propuesta, tratando de no besarla, una vez más.

Volvimos a hablar en inglés:
-Mañana es mi cumpleaños, cumplo 17, esa edad intermedia entre los aclamados 16 y la mayoría de edad, me quedaré estancada durante todo un año en una edad intermedia.
-No digas estupideces los 17 son lo mejor, es el punto medio entre los dos opuestos, es una edad maravillosa que muchos no la ven como tal hasta que ya la han pasado. Por eso te voy a preparar un regalo muy especial. Ahora duérmete.
-Vale, pero abrázame, tengo frío.

Nos dormimos víctimas de la frustrante juventud, arropados entre varias mantas y unidos por la fuerza de la necesidad.


CONTINUARÁ, MUY PRONTO

She was american (3)

4 Días
El sábado tocaba mañana y tarde productiva de estudio, de recompensa a eso de las 10 saldría por ahí a tomar algo con Lola, ella y el grupo. Una posible tarde productiva se convirtió en una tarde de preguntas que nada tenían que ver con Aristóteles ni Platón, más bien eran ¿Qué me pongo?¿formal o informal?¿afeitado o sin afeitar?¿One million o Pachá Ibiza?¿Qué debo decirla?¿Cómo he de actuar?... Decidí dejarme llevar, que todo ello fuese lo que tuviese que ser.

Pasé a buscarlas a eso de las diez, Lola iba muy arreglada y con ganas de fiesta y ella estaba...No pude describirlo más que con un -Pero mírense damiselas.(Que sonó algo ridículo) Lola respondió con un -Calla, guapetón y ella dijo en inglés -Tú, estás hecho todo un Lord. Pronto nos adentramos en la fría, oscura y pervertida noche.
Sin embargo siguiendo su paso, viendo su contoneo, su cabello suelto y sus sonrisas, hacían de esta una noche diferente, una noche donde debíamos decir verdades, jugar a locuras y hacer de ella una noche para el recuerdo.
Bebimos, bailamos, fumamos, cantamos, nos acaloramos y enfriamos, nos sonreímos de forma espontánea, poco después las perdí de vista a las dos, seguí bailando al más puro estilo "aquí estoy yo". Una canción dio paso a otra y mis fuerzas decaían, fui a por algo suave, desde la barra pude ver a las chicas en la puerta del baño, ella lloraba y Lola empezaba a desesperarse, fui directo hacia ellos con una estúpida sonrisa en la cara, debía ponerme en situación, cogí a mi americanita, quiero decir a la americanita del brazo y empezamos a hablar en inglés:
-Vamos fuera a hablar.
-Vale. - Lo dijo algo sorprendida y con cierta tristeza.

Una vez fuera, mis pensamientos se dividieron en dos, una parte decía bésala, bésala, bésala... la otra decía sé lo que ella espera en este momento, conseguí hacer caso a mi parte racional.
-¿Qué pasa?
-Nada.
-¿Por qué lloras entonces?
-Es algo complicado.
-Tenemos toda la noche.
-Pues...he bebido bastante y en este momento solo quiero irme.
-¿Por qué?¿No te lo estás pasando bien?

Ella tenía la chaqueta dentro y decidí quitarme mi cazadora y ponérsela por encima de los hombros. Sonrío, y se acurrucó en ella.

-No puedo explicártelo.
-¿Quieres que nos vayamos?
-No, no quiero estropearos la noche.
-No importa ahora le digo a Lola que nos vamos tú y yo, ella si quiere se puede quedar y luego vuelve en coche con Alex y los otros.
-No quiero que te sientas obligado, de verdad.
-No, tranquila, es más ya tampoco hay mucho movimiento que digamos. 

Cogimos un taxi, le dije la dirección al conductor, y ambos nos sentamos atrás, teníamos unos veinte minutos de viaje. Guardé para mis adentros el deseo de besarla, se quedó apoyada en mi hombro y agarrándome la mano me dijo en castellano -Eres lo más "bonito" que he encontrado en España. Y desvió su mirada hacia el cristal mojado, con miedo de que pudiese ver lo que aquello significaba.


CONTINUARÁ, MUY PRONTO